El desayuno echa a andar el motor del metabolismo humano. Determina si tendremos energías o andaremos con el tanque en ceros. Si andaremos hambreados buscando qué engullir para calmar a la fiera que ruge desde el estómago, y nos zamparemos cuantas donas y frituras encontremos en el camino para luego sentirnos frustrados por senda panza que nos cuelga por encima del cinturón. |