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Desgraciadamente, la sociedad se ha empeñado en domar al hombre convirtiéndolo en un ser pusilánime, afeminado y domesticado; carente de carácter y virilidad. Lejos de ofrecer un remanso, la iglesia se ha alineado a la corriente exigiéndole gentileza y mansedumbre. Todo esto ha hecho del hombre un ser automatizado que simplemente se concreta a cumplir con sus tareas sin soñar con las aventuras que se anidan en su alma. Hemos quedado relegados a ver en pantalla cinematográfica, héroes ficticios que llevan a cabo las más sensacionales hazañas, mientras nosotros reposamos, cada día más gordos, frente al televisor.
Dios nos está lanzando el desafío de desatar el héroe que llevamos dentro. A recorrer el mundo, a conquistar reinos y ciudades, a tapar bocas de leones. Dios quiere tomar hombres ordinarios como tú y yo, para que en Él, ¡vivamos vidas extraordinarias!
El mundo no necesita de políticos o nuevos sistemas económicos, lo que necesita son héroes que enfrenten la vida y peleen contra la injusticia y la maldad.
Tú y yo tenemos una batalla que pelear, una aventura que vivir.
¡Desata el héroe que Dios ha puesto dentro de ti! El mundo te necesita.
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